Gina Parody

martes 29 de julio de 2008

¿Reformar el Consejo Superior de la Judicatura?

Hola a todos!!!

Bienvenidos a mi blog, donde tendremos la oportunidad de discutir sobre los temas cruciales para el País.

Para comenzar, ¿creen ustedes necesario reformar la sala administrativa del Consejo Superior de la Judicatura?

“¡OJALÁ los abogados sepan de administración… ahí en ese caso!” exclamó con preocupación uno de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente cuando se les entregó a los magistrados del recién creado Consejo Superior de la Judicatura la administración de la Rama Judicial.

La preocupación no era infundada, dejar la administración, gestión y manejo de la carrera judicial, funciones que poco tienen que ver con la formación de un jurista, en manos de 9 abogados investidos como magistrados, en lugar de gerentes, convertiría a la “justicia cenicienta” en hijo derrochador y mal administrador de la parábola del hijo pródigo.

Dicho y hecho. Para la administración de la justicia, el Consejo Superior de la Judicatura (CSJ) cuenta con un presupuesto de un billón de pesos, dos veces el presupuesto de un departamento como el Atlántico y similar al del Ministerio de Agricultura. Pero parece que no son suficientes para mostrar resultados que permitan que los ciudadanos recobren la confianza en las instituciones judiciales. El problema no es de plata, sino de capacidades para gerenciar una institución.

Hace un año, adelanté en el Senado un debate a la sala administrativa del CSJ. Esta sala es la encargada de la administración del presupuesto de la rama, de crear indicadores de gestión y hacerles seguimiento, y de garantizar la carrera judicial. Por un lado, la ineficacia en varios de los concursos convocados desde el año de 1998 era inadmisible. Hace 10 años se realizaron concursos y hoy todavía las personas que participaron, que sacaron el puntaje requerido y pasaron todas las pruebas no han sido nombradas. Y por otra parte, la deficiente gestión y el alto índice de congestión, no tenían otra explicación distinta a la pésima administración. Los procesos estaban represados en los rincones de los despachos judiciales. Luego de aceptar las graves falencias los magistrados hicieron propósito de enmienda y se comprometieron a tomar medidas.

Un año después la historia continúa igual. Los concursos para escoger a los mejores y más capaces para que administren la justicia se encuentran estancados, la congestión va en aumento y la mala administración es notoria, papel de mala calidad y elementos básicos insuficientes como tinta para impresora y bolígrafos, es el pan de cada día en los cientos de despachos judiciales.

La ineficiencia de la gestión de la sala administrativa llega a tal punto que el informe al Congreso del año 2007 no ha sido remitido al despacho de los congresistas, y la respuesta que dan es “se encuentra en última revisión en la imprenta” y un derecho de petición que remití solicitando el número de empleados nombrados en virtud a dos convocatorias de 1998, lleva varios días de retraso sin que hayan dado respuesta. ¿Qué esconderán detrás de tanta demora?
En esta legislatura insistiremos con varios congresistas, en la reforma a la sala administrativa, en la necesidad de darle un enfoque gerencial, con un director a la cabeza y tres subdirectores, con el apoyo de las universidades a la hora de conformas las listas.

Es hora de retomar la tesis del Dr. Alvaro Gómez Hurtado, quien en el debate en la Constituyente manifestó con sabiduría: “Desde el punto de vista de las personas que conformarían este Consejo, por un lado tendría que haber realmente jueces, y por el otro tendría que haber administradores públicos que sepan administrar una carrera judicial, por el otro lado sí tendría que haber personas que puedan administrar un presupuesto y hacer planeación”.

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